Creo que todos sabemos que no siempre todo sale como lo planeamos, y es que hay ocasiones en donde financieramente tendremos que afrontar algún tipo de emergencia de salud, un problema con nuestro auto o una reparación importante, para que esto no se convierta en una crisis financiera y puedas estar preparado para situaciones inesperadas, te puedo dar algunos consejos para evitar que algunos problemas se conviertan en grandes tragedias para tu bolsillo.

Analiza el tipo de gasto inesperado. Para hacer frente a situaciones inesperadas lo primero es identificar el tipo de evento, en realidad esto es muy sencillo ya que pueden ser: una emergencia o un gasto inesperado. La clave para lograr un plan más sólido es reducir poco a poco el número de cosas que llamas “gasto inesperado” que crees que son una “emergencia”.

La emergencia es un evento inesperado doloroso y que puede resultar caro ya que se le tiene que hacer frente sin importar tu presupuesto, estos pueden ser, una enfermedad o accidente, alguna reparación urgente, o incluso el fallecimiento de algún ser querido. Los gastos inesperados, como sería pagar una multa, cambiar un sillón de tu casa que se dañó o comprar un nuevo uniforme a tu hijo porque ya no le queda, son los que tienes que pensar dos veces, y puedes apoyar la decisión con las preguntas ¿es absolutamente necesario?, ¿puede esperar?, ¿hay alguna alternativa?

Estos gastos inesperados se deben enfrentar de una manera planeada, y lo ideal, tratando de ajustarlos a nuestros futuros presupuestos, lo que es distinto a como se deben enfrentar las emergencias, que afrontarlas correctamente involucra una previa evaluación. Un aliado para estas situaciones puede ser Creditea y sus prestamos inmediatos donde por medio de dinero rápido puedes contar con efectivo inmediato para esos imprevistos.

Pon atención a los seguros. Muchas veces, cuando apenas podemos cubrir los gastos del mes, creemos que los seguros son una gran carga de dinero adicional y que tal vez nunca los utilicemos, incluso nos llegamos a decir, mejor ahorro un poco para cualquier imprevisto como una justificación para no contratarlos, y si en verdad lograste ahorrar algo, es muy probable que no alcance para un problema mayor como un accidente o una enfermedad grave, que generarán muchos gastos por mucho tiempo y que dañarán permanentemente todos tus planes financieros e incluso en ocasiones los de tus seres queridos. Contar con una estrategia de protección contra algunas emergencias es una buena elección que te dará tranquilidad. En el mercado existen muchas opciones para garantizar la protección de nuestra salud, vehículos, viviendas y hasta la educación de tus hijos.

Es muy importante que, al contratar una póliza de seguro, le pidas a tu asesor que te explique todo a detalle. No tengas miedo de preguntar hasta que quede clara la letra más chiquita. Pregunta y entiende bien todas las clausulas y condiciones, cuotas adicionales o primas, periodos cubiertos y sus ventajas frente a otros productos similares. Tampoco se trata de entrar en la paranoia y contratar todos los tipos de seguros, es muy importante que elijas aquellos que mejor se ajusten a tus necesidades y presupuesto.

Crea un fondo de emergencias. Crear un fondo de emergencias no lo debes confundir con un fondo para ahorro, parece que son lo mismo y ambos implican planeación y disciplina, pero velo como dos bolsillos distintos, el de ahorro te servirá para futuras inversiones o crecimiento financiero, pero el bolsillo de emergencias debe mantenerse disponible de inmediato y debe ser “intocable” en la medida de lo posible. Piensa que los “gastos inesperados” si pueden salir de tu bolsillo del ahorro en casos extremos, aunque es preferible que salgan de un crédito simple o ajustes en tu presupuesto, pero nunca de tu bolsillo de las emergencias, y las “emergencias” deben poderse cubrir con tu bolsillo para emergencias sin necesidad de tocar tu bolsillo del ahorro.

Entre más prevención hayas realizado, probablemente menor tendrá que ser tu fondo de emergencias. planea el monto básico de tu fondo de emergencias en relación a que pueda cubrir al menos tu deducible de seguro más grande y tres meses de desempleo, una vez que lo logres, asegúrate que cuentes con un crédito seguro que puedas tener disponible y utilizar en caso de una emergencia, como sería pagar los deducibles de tus seguros o cubrir un par de meses sin empleo en lo que encuentras uno nuevo.

Todas nuestras vidas están llenas de cambios día a día y debes ajustar constantemente tus presupuestos también a las situaciones inesperadas e inciertas. Recuerda tener presente la diferencia entre los gastos inesperados de emergencia, para los que debes estar prevenido y en su caso salen de tu fondo de emergencias; y los gastos inesperados que no son emergencias, que deben pensarse dos veces y en su caso pueden salir de un crédito saludable y de ajustes en tu presupuesto

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